Incapacidad y ambición desmedida mataron al secuestrado
Luis Enrique Ortiz
En el poder ejecutivo del Estado existen dos secretarías de gobierno, una más formal que real y la otra real y nada formal; de las dos no se hace una. El propio titular del New Sonora hubo de balconear el hecho, tomando personalmente el toro por los cuernos del pleito con los priistas poli cromáticos del Congreso local, mientras sus operadores políticos lo ven desde la barrera. Sí, Giulermo Prades, en su papel de Guillermo Padrés Elías, le dio su pública rosca de reyes a los belicosos legisladores tachándoles y tratándoles como niños berrinchudos y caprichosos. Así, le dio vuelta a la página de la disputa por el presupuesto cerrando un frente de batalla para concentrarse en el que, sin duda más le preocupa, el del Acueducto Independencia, tema en el que tiene opositores hasta dentro de su propio partido, en la versión sureña de Acción Nacional. La respuesta del gobernador a la negativa de los diputados locales del PRI de aprobar el paquete fiscal para 2012, los dejó inesperadamente sin una valiosa bandera pues les apagó la pólvora, con la carabina al hombro, ponche sin tirarle y out 27. “Yo no negocio con terroristas”, parece que pensó. Con su tal vez polémica pero indudablemente firme posición, el gobernador le hizo la chamba a Héctor Larios y a Roberto Romero juntos, al tiempo que puso a buen resguardo la imagen de quien parece ser su único activo político en prospectiva, el secretario de Hacienda, Alejandro López Caballero, cuyo activismo en la defensa de la propuesta de Ley de Ingresos y Presupuesto de Egresos para el año recién nacido, brilló por su ausencia. Tanto a los encargados de la política interna como al administrador de los dineros públicos de los sonorenses, se les hizo muy complicado explicarle a los contribuyentes y a sus familias, que los priistas se valieron de una verdad a medias –la tenencia que afirman no es tenencia- para inventar toneladas de mentiras completas buscando estirar la liga al máximo y obtener jugosas tarascadas de las arcas estatales para alimentar apetitos electorales, apuntalar feudos y financiar parasitarios estilos de vida disfrazadas como partidas legislativas, entre muchos otros que sumaban cientos de millones de pesos, en detrimento de la educación y la obra pública para la mayoría. Esa información, la tienen a detalle los subalternos principales de Padrés desde hace semanas y nunca la dieron a conocer de manera clara, eficiente y eficaz, sobre todo eficaz. Es decir, tenían el trapito y el remedio para evitar una confrontación, desenmascarando a tiempo a los priistas multicolores, pero les ganó el espíritu navideño y le dejaron toda la chamba su jefe. Con más pena que gloria, Jesús Villalobos, subsecretario de Hacienda del Gobierno del Estado intentó, a fines de la semana pasada, explicar la situación pero dejó más dudas que certezas en sus giras radiofónicas al olvidar que le hablaba a los sonorenses comunes y corrientes, dejó en evidencia que la comunicación social no es su fuerte. En el marco de un tema que se supone superado por el manotazo a la mesa que dio, en la víspera del Día de la Enfermera, el primer gobernador panista en la cuna del PRI, la propia presidenta de éste partido en la entidad, Claudia Pavlovich, dijo el viernes 6 de enero en entrevista radiofónica con los populares comunicadores Gloria Elvira Briebrich y Marcelo Beylis, que los priistas estarían dispuestos a permitir que se cobre tenencia, o impuesto de fortalecimiento municipal, a los autos cuyo valor factura sea mayor a 350 mil pesos o que se consideren realmente de lujo y que no sean utilizados para actividades estrictamente productivas. Tal y como, sin mayor pleito, sucedió en el DF a propuesta del perredista Marcelo Ebrard Casaubón, MEC para sus amigos y cercanos colaboradores. Entonces ¿para qué tanto brinco? Ahora, el gobierno deberá demostrar que en efecto, ni las obras en proceso y las que están por empezar y mucho menos el funcionamiento normal de la administración pública se verán afectadas, al menos de aquí a julio… haber cómo nos va a partir del último trimestre de este bisiesto y cabalístico 2012. Mientras tanto a los fallidos secuestradores del presupuesto, por el que nadie quiso pagar rescate sólo les quedará respirar por la herida y ahora sí, no faltan los acomedidos como el joven diputado panista por el IX distrito, Damían Zepeda Vidales, que con palitos y manzanas va micrófono tras micrófono a explicar una situación que debió haber aclarado hace al menos un mes. Es cuanto, lo que cupo en este breve espacio.
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