Miguel Angel Aviles Castro
avilesdivan@hotmail.com
En los últimos dos años todo lo ha vivido en el anonimato. Hasta su nombre, Juan López Trujillo, porque si alguien sabe de él, apenas lo conoce por su apodo: El Cayetano.
Hasta antes del 5 de Junio de 2009, al lado de sus camaradas del barrio, era, ante la vista de la gente, un malandro, uno malviviente que, por su sola apariencia, puede llegar una patrulla y trasladarlo a punta de golpes a la celda en donde lo encerrarán por algunos días, sin que nadie haga algo para defenderlo.
Pero esa tarde, cuando la guardería ABC era una gran llama y adentro niños y niñas perdían la vida o quedaban heridos para siempre, El Cayetano, sin pensarla y poniéndose en la nariz la camiseta tirahueso que traía puesta, se metió hasta eso que a él le pareció un horno, y puso a salvo a esos pequeños cuerpos que muchos de ellos le ardían en sus manos.
Eso y más hizo el Cayetano ese día tan trágicamente inolvidable, junto con Héctor López “El Pítufo” y Francisco Ibarra “El Chapo”, entre otros mas de los ahora conocidos como “Los Malvis”, que a pesar del buen reportaje hecho por el investigador Benjamín Rascón sobre ellos y lo que hicieron, siguen estando ahí, expuestos al estigma, a la marginación, y, con muchas frecuencia al abuso policiaco, por estas mismas razones.
Cuando llegó el primer aniversario de la tragedia, pensé que alguien los llevaría ahí, al frente de la marcha para reconocerlos, pero no estuvieron. Cuando el diario más influyente pero más melodramático de Sonora, ha conmemorado ese 5 de Junio con groseros reportajes, pensé que los vería ahí pero no estuvieron. Cuando en los últimos dos años la clase pudiente ha entregado el premio a la filantropía pensé que el gran corazón de estos benefactores, los llamaría a ellos, ahí en ese gran salón, para galardonarlos, pero tampoco estuvieron.
El Cayetano, no obstante, sigue viviendo tal cual como lo ha hecho durante toda su vida, sin saberse el héroe que fue, que sigue siendo, pues, como él mismo lo dice “él no sabía que era un héroe, él, a lo mucho, pensaba que un héroe eran esos que se tiraban por la bandera, pero nunca pensé que salvar a un niño ya te hacia héroe”.
Esto tampoco parecen no saberlo los policías preventivos de Hermosillo que un día si y otro también acuden al barrio y, basados en el prejuicio, en el estereotipo de delincuente que les encomiendan perseguir , levantan al Cayetano y se lo llevan a punta de maltratos, por unas horas o unos días, acusándole del delito mas absurdo e, incomunicándolo de su familia, particularmente de su Hermana Manuela, (la misma que sabe como lloró y lloró el Cayetano a solas en esa iglesia horas después de salvar a esos niños) lo cargan de aquí para allá, como si hubieran dado el gran golpe al crimen organizado.
Así ocurrió, por ejemplo, en septiembre del año pasado. Se lo llevaron a las nueve de la mañana acusándolo de que se había robado una vieja bicicleta y todavía a las ocho de la noche su hermana y sus sobrinos nada sabían de él. Se le avisó al actual Presidente de la CEDH, Raúl Ramírez y se le dijo también, para contextualizarle la injusticia hacia ese hombre, cual había sido su invaluable participación en aquella tarde de muy tristes recuerdos.
El presidente instruyó al Primer Visitador Aldo Saraco para que atendiera el llamado de este abuso. Su subalterno fue a la agencia del Ministerio Publico donde parecía estar Cayetano pero minutos antes, luego de tomarle su declaración sin algún defensor que estuviera presente, ya lo había conducido a la Policía Estatal Preventiva.
En ese mismo rato Manuela, la hermana de Cayetano, le dijo al primer visitador, a manera de queja, todo lo que pasaba y había pasado con Cayetano ese día y otros mas y el Licenciado Aldo Saraco, hubo de tomar nota a mano limpia en el cofre de su propio carro y aseguró que se investigarían estos hechos. Tal como ha pasado con otras quejas, y como viene siendo ya una costumbre por parte de la CEDH, después de diez meses, ni ha emitido alguna recomendación al respecto, ni el primer visitador volvió a tener contacto con la hermana de Cayetano en su carácter de quejosa, tal como lo constató ella misma recientemente.
En Aquella ocasión y dentro del término de las 48 horas, El Cayetano fue puesto en libertad por la autoridad ministerial, pero de los abusos cometidos en su contra ese día y de las arbitrariedades policiacas tan recurrentes hacia esta persona, dicho organismo, a través de su presidente o de alguno de sus visitadores o del propio Director de Comunicación social que se le pasa enviando indescifrables boletines de prensa, no ha vuelto a decir ni media palabra.
A lo mejor por eso los policías se sienten impunes y libres de hacer con esta persona y muchos ciudadanos mas, lo que les venga en gana, al fin que el cabo ninguna autoridad sacará la cara por ellos.
A los mejor por eso, la semana pasada, curiosamente el 5 de Julio, de nueva cuenta algunos agentes a bordo de la patrulla 455 llegaron al cauce del Arroyo de la víboras, por ahí donde vive el Cayetano quien, a pesar de la hernia de la que se duele, había salido a levantar fierro viejo para venderlo, y lo obligaron a subirse a la unidad, no sin antes darle un serie en varias partes de su cuerpo.
Y se lo llevaron de nuevo después de la llegada de mas agentes y mas patrullas como refuerzos, no sin antes amedrentar con sus armas a los familiares del Cayetano que trataron de defenderlo y allanar algunas casas y el taller mecánico que está del otro lado de arroyo, a lo mejor porque seguramente, querían poner a salvo a la capital de Sonora de tan “peligroso” delincuente.
De nuevo su hermana anduvo del tingo al tango esa noche y todo el día siguiente queriendo saber el paradero del Cayetano, quien para esas horas, yacía encerrado porque, según le dijeron a este familiar, andaba robando cobre y aparte había golpeado a estos mansos servidores públicos.
De nuevo se recurrió a la CEDH y primero se le informó al Tercer Visitador General José Gerardo Gastelum Bohórquez. Se le subrayó que el año pasado se había presentado una queja por hechos similares cometidos en contra de esta persona y que la queja la había atendido el primer Visitador Aldo Saraco.
El espíritu de servicio no parece ser una virtud del joven visitador pues sólo se limitó a dar un número de teléfono donde se podía encontrar al señor Saraco. Se le marcó pero nunca contestaron. Manuela seguía esperando que apareciera su hermano, el Cayetano.
Se marco otro número de la CEDH y contestó quien dijo llamarse Tania Figueroa y ser la Directora de Atención Ciudadana. Se le resumió el peregrinar del Cayetano y su familia, se le expuso este y aquel abuso, se le comentó que sobre el particular ya estaba enterado el Presidente Raúl Ramírez, el primer Visitador Aldo Saraco y ahora el Tercer Visitador Gastelum Bohórquez y dimos por hecho que se pondría manos a la obra considerando lo abusivo del asunto que se le daba a conocer.
La Hermana de Cayetano también llamó. Nadie de ellos fue en su auxilio.
Al cierre de esta entrega ningún funcionario de la Comisión se ha comunicado con ella, tampoco lo hicieron mientras el Cayetano estaba encerrado por enésima ocasión.
A los dos días, este que si es un Héroe, otra vez fue puesto en libertad.
Pero ya no sabemos por cuanto tiempo.
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