miércoles, 27 de febrero de 2013

RUPESTRE ACCIÓN JUVENIL.




Fernando Silxxio.

Si no fuera por el peligro que anuncia, sería de risa, ver los intentos bisoños por crear un grupo social “ciudadano” que confunda a la opinión pública, a los medios de comunicación, a las redes sociales, en fin a la sociedad, con un eslogan muy “original” (soy de escasos recursos)pero representado por personas extremadamente rupestres.

Para cualquier mitotero, sin interés en el asunto, como es el caso de este opinador, es evidente que el auto-nombrado grupo “ciudadano de escasos recursos”, no es más que un remedo, una mala copia de los grupos de provocadores, que siempre han sido prohijados desde el poder, desde altas esferas del gobierno. De aquellos, ya cercanos tiempos, en que los gobiernos del partido revolucionario institucional, montado en la intolerancia política los usaba para destruir manifestaciones ciudadanas de inconformes con sus políticas o con sus acciones.

De igual manera de aquellos tiempos en que la ultra-derecha, las organizaciones clericales y los partidos conservadores impulsaban y promovían las organizaciones paramilitares secretas que se dedicaban a golpear y amedrentar a líderes comunistas y a sus organizaciones.

Hoy se recurre a las pandillas de algunos barrios para realizar tan inútil labor, que hasta el momento nadie se hace responsable de su patrocinio, pero que gracias a las nuevas tecnologías y de las redes sociales, ya están plenamente identificados, ahora esperemos que las autoridades respondan y castiguen conforme a la ley tanto a los agresores como a sus autores intelectuales.

Aunque no hay una confesión pública de responsabilidad por los hechos violentos, con solo dos dedos de frente se puede deducir a quien beneficia que los manifestantes contra el aumento de impuestos sientan temor al salir  a la calle a exigir sus derechos.

Esperemos que regrese la cordura y la calma a sus promoventes y su partido.

jueves, 21 de febrero de 2013

LA RENUNCIA de Padrrés termina en icia

From: martinvelez63@hotmail.com

 
En estricto sentido Guillermo Padrés ya renunció. De hecho, debe dudarse de que alguna vez haya pensado en gobernar los destinos del estado de Sonora.
Cuando fue aspirante a gobernador, que para eludir la ley se presentó como Guirellmo Pradés, o algo así, renunció a presentarse como un aspirante justo y legal a gobernador.
Cuando sucedió la tragedia de la bodega-guardería ABC, que mandó a sus huestes a provocar y a zopilotear sobre la tragedia, para obtener ganancias políticas del dolor de todos, renunció a ser un gobernador con autoridad moral, con estatura ética.
Cuando, ya sentado en palacio, sucedieron las primeras manifestaciones de protesta (motivos no faltan), que decidió enfrentar aumentando los decibeles de las bocinas de palacio, con tal de no oír los molestos gritos de la protesta ciudadana, renunció a escuchar; y un gobierno que no escucha, que no oye, que es de palo, que tiene orejas de pescado, es un gobierno que ha renunciado a gobernar.
Cuando, siendo evidentes los signos de corrupción y de desorden generalizado en su equipo de trabajo, declaró que no habría cambios en su gabinete, pues “quien llegó conmigo se irá conmigo”, renunció a corregir el rumbo. No es, el grupo que ocupa la administración pública sonorense, un equipo de gobierno, sujeto a premios y castigos de acuerdo al desempeño: es una banda de la que, como en la mafia, nadie puede salir; todos saben demasiado. Quien renuncia a corregir, renuncia a gobernar.
Cuando decidió que su estrategia política, con miras a las elecciones de 2012, sería una estrategia de confrontación, y sólo de confrontación, renunció a gobernar para todos. Decidió gobernar  para los beneficiarios directos de los puestos de gobierno. Desde entonces, la administración sonorense vive atrapada en la cárcel de confrontación que decidió erigir en torno suyo. Desde la soledad nadie gobierna. Esos que lo rodean, señor Padrés no hacen compañía, son los que lo mantienen solo.
Cuando, llevado por la ambición electoral de obtener mayoría en el Congreso local, decidió dividir a los sonorenses, confrontando desde el poder a los ciudadanos del sur del estado, renunció a la conciliación que es objetivo de cualquier gobierno.
Cuando declaró que “Sonora es pura alegría”, estando inundadas las calles de inconformes con el robo que significan sus designios fiscales, renunció a asirse a la realidad. El Sonora de caramelo no necesita gobierno.
Cuando mandó a sus provocadores a enfrentar las protestas ciudadanas contra el renovado cobro de la mal disfrazada tenencia; poniendo en riesgo la integridad física de provocadores y provocados, todos ellos supuesta materia de gobierno, renunció entonces a procurar la paz, y eso es renunciar a gobernar.
Usted, señor Padrés, tantas veces y de tantas formas ha renunciado a gobernar, que sólo le falta poner eso en papel. Renuncie al cargo. O sígale como va, y deje que siga gobernando la inercia. Ella, la inercia, no gobierna sola: su procuradora es la sevicia, su tesorera es la avaricia, su secretaria de gobierno es la impericia, su contralora es la impudicia, a sus tribunales los preside la inmundicia. Todas ellas, junto con otras que también terminan en “icia”, se entienden bien; van bien, van muy bien.
 
Martín Vélez

lunes, 18 de febrero de 2013

Burros malnacidos, rebeldes de Las medias clases de Sonora


.Fernando Silixxio

Suelen suceder comportamientos, calificados por los observadores, como “históricos”, de grupos sociales muy específicos, aunque revestidos con un oropel muy popular entre los propios participantes, promotores, instigadores, analistas e intelectuales, cuando de ocultar la verdadera naturaleza del grupo social  se trata.
Asi, en Sonora en los últimos meses y gracias a la acción desplegada por el gobierno del estado, se desperezó un grupo social, que se presentó como la representación genuina y mayoritaria del “pueblo” y de los “ciudadanos”, emprendiéndola contra el Gobierno del Estado, del Gobernador Guillermo Padrés Elías y de su Partido Acción Nacional.
La causa que generó la ira de estos ciudadanos, fue la ley de ingresos que envió el Gobernador Padrés al Congreso del Estado para su análisis, revisión y en su caso aprobación, como efectivamente sucedió,
Las medidas promulgadas en esta ley anual, que los levantó de sus sillones y los sacó en peso de su área de confort fue el aumento de impuestos, y la creación de nuevos, de los cuales el mas rechazado es uno viejo ya derogado, que el gobierno deslizó como uno nuevo, dicho impuesto es el que se cobre por poseer vehículos automotores.
Esta sola obligación ciudadana tuvo la virtud de desatar la ira de este grupo social de “ciudadanos” o del “pueblo”, y desde entonces no han dejado de manifestar su ira, enojo e inconformidad con tal medida, de diversas maneras, públicamente a través de marchas –caminatas en las grandes ciudades del estado y de caravanas con su vehículos, repletos de amigos y familiares. Y legalmente a través de interponer juicios de amparo, ya se contra la ley misma o contra su aplicación por la autoridad competente.
El número de manifestantes a crecido aceleradamente, al pasar de decenas en el mes de diciembre del año pasado a miles e incluso decenas de miles a finales del mes de enero y principios de febrero de este año, principalmente por las torpezas del Gobernador padrés y sus operadores que no logran asimilar que sus anteriores aduladores y defensores hoy sean sus principales detractores.
Las características de este grupo social de ciudadanos son las siguientes:
1.- Son los miembros de la clase media a los que la crisis los empuja a la depauperación.
2.- son los miembros de la clase media que por mucho tiempo a sido la clase social más privilegiada por las políticas públicas diseñadas en los programas electorales de los partidos políticos participantes en elecciones.
3.- son los miembros de la clase media que creían estar y tener el poder político, la que se sentía influente,  que al darse cuenta que no es así, han montado en cólera, al sentir que los llevaron al baile, que les dieron atole con el dedo y literalmente de sentirse peor que Jesusa cuando fue “bolseada”.
4.- Son los miembros de la clase media que se creían el motor de la economía sonorense, los infaltables en los programas electorales de los partidos políticos, los insustituibles en las políticas gubernamentales, los representantes genuinos de la opinión pública.
Hoy cuando sus benefactores les exigen su colaboración monetaria, se sienten traicionados y exigen se les restituya en el goce de sus prerrogativas, y por supuesto, corcovearán como los caballos pero al final aceptarán el cabresto, o como los burros animal que tomaron como imagen.
Este es un grupo sumamente egoísta, ya que aun y cuando los nuevos impuestos y el aumento de los existentes afectarán mucho mas las condiciones de vida de otros grupos o clases sociales, no han asumido su defensa, o protección.
Las clases sociales que no están participando en esta gran ola de protestas son los llamaríamos mas antes burgueses (“empresarios “de a deveras ); y los proletarios, obreros (o “trabajadores” también de a  deveras).
Los primeros no están participando en el movimiento por dos razones clarísimas, la primera es que si pueden comprar, poseer y conducir carros de medio millón de pesos, tienen para pagar tenencias de 10, 15, 20, 30 mil pesos. Y la segunda razón, es porque participan en una economía de mercado que les permite incorporarlos como inversión y como costo en sus empresas, por lo que pueden depreciarlo en sus estados financieros y en última instancia pueden repercutirlo o trasladarlo a los precios de los productos o servicios que venden.
Los segundos no están presentes en el movimiento a pesar de ser los mas afectados por el incremento de impuestos, porque sus condiciones de precariedad económica no se le permiten, o por su condición de ser subordinados con horarios fijos e inflexibles, pero fundamentalmente porque ya su vida diaria está ocupada en resolver los problemas cotidianos que tiene que resolver.
Asumiendo los impuestos, como lo que son, impuestos por un gobierno insensible, como una calamidad ante la cual no sabe cómo defenderse..
La izquierda verdadera andaría con este último grupo organizando la resistencia contra el aumento de los prediales, del aumento en el recibo de agua, del aumento en las actas de nacimiento, de las constancias de antecedentes, de la solución verdadera del trasporte público, etc. y dejaría a los miembros del partido revolucionario institucional y del partido acción nacional que se disputen la paternidad, la conducción, el liderazgo y los frutos que el movimiento de los malnacidos pudiera lograr.

viernes, 1 de febrero de 2013

GUILLERMO PADRÉS EN LAS PUERTAS DE LA PERCEPCIÓN


Por: MARTIN VELEZ DE LA R.

Aldous Huxley, escritor genial de mente enciclopédica, autor de “Un mundo Feliz”, casi ciego desde su adolescencia, fue, alguna vez, conejillo de indias; un gustoso ratón de laboratorio, para un experimento con una droga llamada mezcalina. Dicha droga fue extraída del principio activo de ¿la raíz? del peyote, o peyotl, como conocían nuestros antepasados mexicanos a esa cactácea cuya ingesta produce efectos alucinógenos.
Es la misma droga a la que se hizo afecto Carlos Castaneda, autor de “Las enseñanzas de Don Juan”, de “Una Realidad Aparte”, y de otros textos en las que registra sus viajes con peyote, en los que se le abrió la puerta a un mundo raro, de magia y de color. Ese mismo mundo fue visitado por Huxley, con la ventaja para éste último de que la droga la tomaba en pastillitas, en dosis exactas, sin tener que masticar el peyote (el primo de un amigo dice que es muy amargo).
Los resultados del viaje de Aldous Huxley a ese mundo de magia y de color quedó registrado en un ensayo que el escritor llamó “Las Puertas de la Percepción”. En ese ensayo el genial ciego aprendió a ver lo que hay detrás de las cosas. Si Gertrude Stein había dicho que “Rosa es una rosa es una rosa es una rosa”, en un realismo redundante, acaso temeroso, Huxley, en su elevado viaje con mezcalina, pudo haber dicho que “Rosa no es una rosa; puede ser una caja, un elefante volador, efectivamente rosa, o un burro de cinco patas” (En Sonora los burros con quinta pata pagan doble tenencia; cien por las primeras cuatro, cien por la quinta).
Algo tiene el poder, el disfrute del erario, que produce en los políticos mexicanos los mismos  efectos que el peyote, la mezcalina, y en general  los alucinógenos, tal  como son descritos, tales efectos,  en “Las enseñanzas de Don Juan” o en “Las Puertas de la Percepción”. Cuando el político promedio (el promedio son todos, salvo uno que se escapa) da en masticar erario, se le abre la puerta a un mundo pleno de maravillas multicolores, en el que las rosas dejan de ser rosas; es el Universo Paralelo que la observadora intuición zancudera ha detectado en una importante agencia de publicidad sonorense.
Otros han dicho, quizá equivocadamente, que “El poder atonta a los inteligentes, y a los tontos los vuelve locos”. La sentencia puede ser errónea porque, así como el poder los pone, tontos y locos, no dejan de enriquecerse (patrimonialmente, se entiende). No es entonces que el poder los apendeje, simplemente su mundo empieza a ser otro… nuevo. Ese vivir en un Sonora nuevo es lo que hace declarar a Guillermo Padrés, gobernador de ese otro Sonora, que “Sonora es pura alegría”.  Aquí cabe la siguiente pregunta ¿Por qué, si los sonorenses son pura alegría, traen cara de encabronados? La respuesta es simple: El gobernador y su pequeño grupo gobernante, quienes han dado en masticar el peyote del dinero público, viven, por ese hecho, en una realidad aparte. En esa realidad, desde luego, todo es alegría. Los miles y miles de sonorenses que han salido a las calles a mostrar alegremente su encabronamiento, aquejados por la oleada de nuevos y más caros impuestos, parece que viven en el Sonora equivocado. Viven, por error, en el Sonora que paga impuestos, no en el Sonora que los gasta y los embolsa.
En la mayoría de los casos los viajes a ese hermoso Nirvana, sean con peyote o con erario, terminan y terminan mal. Aunque algunos de los viajeros peyoteros  se queden a vivir para siempre en su mundo colorido; y aunque pocos, poquísimos, políticos encuentren la fórmula del erario eterno (Beltrones, raro ejemplo). Los viajes con peyote duran entre seis y ocho horas (según el mismo primo del mismo amigo); los viajes con erario duran regularmente tres o seis años.
Aldous Huxley, en medio de su dichosa loquera experimental, advierte que las puertas de la percepción comienzan a cerrarse; el universo paralelo se desvanece. Curiosamente, asocia su estado final de plena felicidad con una silla, como la silla de los gobernantes: “Ante una silla que parecía el Juicio Final o, para ser más exactos, ante un Juicio Final que, al cabo de mucho tiempo y con seria dificultad reconocí como una silla, me vi de pronto en los lindes del pánico. Tuve bruscamente la impresión de que el asunto estaba yendo demasiado lejos…El miedo era a quedar aplastado, a desintegrarme bajo la presión de una realidad más poderosa… Cualquier cosa antes que el brillo abrasador de una realidad sin mitigaciones ¡Cualquier cosa!”. La conducta de los gobernantes  nos lleva a afirmar que, en eso de mitigar la realidad, no hay mejor fórmula que gastar y acumular dinero ajeno, mucho mejor si ese dinero es de todos, o sea de nadie, "¡O sea mío!".
Afortunadamente esos viajes terminan. La cuenta regresiva para el fin del actual gobierno comenzó acaso demasiado pronto. Tac-tic, tac-tic, tac-tic; los relojes ya suenan en reversa. La locura del viaje peyotero de Padrés y acompañantes ya viene de bajada. Es ahora cuando son más peligrosos porque, presas del miedo, lindando el pánico, tal como ha explicado Huxley, pueden ser capaces de mayores atrocidades a las ya conocidas.
Así dice Aldous que termina el viaje: “…Pero, ay, no iba a durar este paraíso de percepción purificada, de contemplación unilateral sin mácula. Las bienaventuradas treguas se hicieron cada vez más raras y breves, hasta que finalmente desaparecieron y sólo quedó el horror.”
Creámosle a Huxley, la realidad sin mitigaciones existe, aplasta; con Guillermo Padrés pasará lo mismo que con Calderón: cuando todo termine sólo quedará el horror. .

Martín Vélez