SAN FRANCISCO (06/13/2011) Durante seis meses, Susan Maushart alejó a sus tres hijos de cualquier medio tecnológico a modo de un “necesario” experimento. Los resultados fueron benéficos para su familia.
La Dra. Susan Maushart es columnista, escritora, comentarista social y madre de tres adolescentes. Pero cuando decidió que todos en su casa debían vivir seis meses sin acercamiento alguno con la tecnología, sus hijos casi colapsan, pero decidieron aceptar el reto. El resultado: Una mejor comunicación en familia.
Había muchas razones por las que tiré del enchufe de nuestros medios de comunicación electrónicos. Mis hijos de 14, 15 y 18 años no utilizaron los medios de comunicación durante ese tiempo, porque ellos habitaban en los medios de electrónicos sin pestañear y sin conciencia de cómo llegaron allí.
Mis hijos - como el tuyo, supongo - son parte de una generación que aprender a decir "Mamá" es como aprender a decir computadora. Son niños que han tenido los teléfonos móviles y conexión inalámbrica a Internet más de lo que deberían. Cuando mis hijos se ríen, no dicen ", ja, ja", dicen "LOL".
Ellos descargan películas y programas de televisión con tanta naturalidad como usted o yo podríamos encender la radio. Y cuando les recuerdo que la piratería es un delito, se ven el uno al otro y dicen"LOL".
A modo de experimento
El invierno de nuestro Desconecte - también conocido como El experimento (como todos con el tiempo llegaron a llamarlo) - fue en cierto modo un accidente. Durante un período de años, vi y preocupada como nuestros medios de comunicación comenzaron a funcionar como un campo de fuerza que separa a mis hijos de lo que mi, sólo la mitad del tiempo viven la vida real (RL), pero para ser honestos, los adolescentes no son los únicos con problemas de dependencia.
El invierno de nuestro Desconecte comenzó como una especie de purga, que terminó siendo mucho más. Nuestra desintoxicación digital repercutió de forma positiva en nuestros corazones y nuestros deberes. Cambió la forma en que comíamos y dormíamos, la forma en la que nos relacionábamos entre nosotros. Se alteró el sabor y la textura de nuestra vida familiar.
Al final, el exilio auto impuesto de nuestra familia de la era de la información ha cambiado nuestras vidas y las ha mejorado infinitamente.
Hoy en día, un 93 por ciento de los adolescentes están en línea. Tres cuartas partes poseen un reproductor iPod o MP3, el 60 por ciento tienen su propia computadora y el 71 por ciento un teléfono móvil, según datos del 2007 de Pew Internet & American Life Project.
Es importante detectar cuando una persona (sin importar su edad) pase demasiado tiempo frente a la computadora. El experimento de la doctora Susan Maushart demuestra que, de algún modo, las relaciones personales mejoran cuando nos alejamos de la tecnología.
Este es un fragmento editado del Libro El invierno de nuestro Desconecte (The Winter Of Our Disconnect) por Susan Maushart, publicado por Bantam Australia.
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